El desafío más grande fue el de mi papá cuando yo quería ir a la preparatoria y no podía seguir estudiando, decía todos tienen un papá y una mamá y yo no puedo, para mí fue muy duro yo quería ser como los demás jóvenes, estar dentro de una aula recibir unas clases y que mis padres me pagaran la escuela, pero no era así yo tendría que empezar a trabajar y a labrar mi propia vida, siento que fue lo más duro como joven, pasando los años comprendí que fue lo mejor que me enseño el trabajo, nunca, nunca tuve resentimiento por la vida ni por él, el evangelio siento que te hace ser ese amor puro, sentía que tenía que luchar más, que tenía que seguir adelante y siempre luche para ser la mejor, siempre tengo que hacer las cosas triples o más pero siento que tengo que dar más y la vida me lo presento y le agradezco a él por ese principio, porque él no fue un hombre muy afectivo, no fue muy social a través de la vida me ha enseñado a ser social y afectiva, aunque él no me lo enseño yo trato de serlo, para mi ese ha sido el desafío más grande.
Siento que la escuela no porque a pesar de que tengo varias cosas, el trabajo, mi llamamiento y lo demás, todo lo saco adelante, ese ha sido el desafío más grande de mi vida y la enseñanza que me dio él.
Me hubiera gustado ser enfermera por circunstancias de la vida no se pudo, pero me mandaron a otra área que es Terapia Física y yo lo acepte, y en la actualidad me dicen te regresarías a estudiar enfermería y les digo ya no, porque ya hice otra vida estar con los niños y los jóvenes es parte de mi vida tendría que regresar para estudiar y ya no, las dos son carreras nobles y las dos son de servicio entonces me quedo con lo que tengo rehabilitación.